Porque Allá, Cuando Falta Tanto Aquí

Todo cristiano esta llamado a una experiencia de fe que lo lanza a la aventura de “buscador de Dios” para descubrir en realidad que cada uno de nosotros somos buscados por Dios. Jesús Dijo: “Crucemos al otro lado” – Partida …

Todo cristiano esta llamado a una experiencia de fe que lo lanza a la aventura de “buscador de Dios” para descubrir en realidad que cada uno de nosotros somos buscados por Dios. Jesús Dijo: “Crucemos al otro lado” – Partida para un viaje poco confortable. (Marcos 4:35 –41, 5:1-20, Mateo 8.18ss, Lucas 8:22ss)

Cuenta el capítulo cuatro de Marcos que era tan grande la multitud que Jesús tuvo que subir a una barca para enseñarles. Mientras la multitud permanecía en la playa les enseñaba en forma de parábolas y ese día “al anochecer”, les dijo a sus discípulos: “Crucemos al otro lado” Mr. 4:35. La vocación y el discipulado es simplemente esto: Dejarse llevar por Dios, dejarse importunar por Dios.

Estar en el seguimiento de Jesús significa estar decidido a partir y Dios no da informaciones acerca de las condiciones meteorológicas. Una tormenta hizo peligrar la misión. Estar en la misión de Dios es como este viaje:

-Estaban obedeciendo y vino la tormenta

-Estaban viajando con Jesús y sin embargo se desato la tormenta

-Estaban en el centro de la voluntad de Dios y casi la tormenta los mata.

Esta es la realidad para aquellos que decidimos cruzar del otro lado. También lo cierto es que las tormentas nos vienen a todos. Es ahí donde debemos enfrentarnos con nuestra debilidad y fortaleza. Es ahí donde somos probados y muchas veces nuestra fe falla.  Jesús nos pregunta ¿Porque tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen Fe?” Mr. 4:40

Cuando Jesús dice: “Crucemos al otro lado” significa que todos vamos a llegar.

 Por lo tanto:                                                                                                                                -Jesús sabía que esta tormenta vendría.                                                                     

-Tenía la autoridad para alejarla 

-Prefirió atravesarla con sus discípulos                                                                             

-Midió su fe                                                                                                                   

Ellos aprendieron que Él siempre está con nosotros y Él es suficiente en toda situación.

Pasada la tormenta y saliendo más fortalecidos lo que asoma es una nueva tierra, una nueva orilla se acerca. ¡Llegamos! seguramente exclamaban cuando veían la tierra tan próxima a ellos. La expectativa es más grande de la que dejaron. Ellos habían servido a multitudes y… ¿Ahora qué? Sorpresa tras sorpresa, el que sale a recibirlos es un alienado, un loco, es pobre y marginado…, es el endemoniado geraseno.

Todo lo acontecido es para ir a tocar a un solo hombre. Tocar a un hombre con el poder transformador del evangelio para devolverlo a la sociedad sano y salvo. Esto significó tocar la economía de la región: Cuando los espíritus malignos salieron del hombre, entraron en los cerdos, que eran unos dos mil, y la manada se precipitó al lago por el despeñadero y allí se ahogó” Mr. 5:13. Los que habían presenciado estos hechos dieron la noticia y llegaron a donde estaba Jesús. Entonces vieron al que estaba poseído por los demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, pero ellos tuvieron miedo. ¿Miedo de que?

Es demasiado dinero perder dos mil cerdos por una persona que es pobre, loca y  endemoniada. ¿Cuál fue el resultado? Le pidieron a Jesús que se vaya. La lección no termina, continua y hoy también exige una respuesta. La lucha contra el verdadero poder es cuando tocamos realidades humanas que son transformadas, esto produce un enfrentamiento tanto a nivel espiritual y estructural.

Como esa región nosotros corremos el mismo peligro. Le podemos decir a Jesús que no  perturbe nuestro orden, la comodidad y las posesiones. Quizás, no queremos confrontarnos con nuestra propia avaricia, egocentrismo y la falta de generosidad. Los discípulos tuvieron que volver. ¿Qué estarían pensando?  Seguramente dirían: “Dejamos todo en la otra orilla, nos costó tiempo y dinero, casi nos mata la tormenta ¿Todo esto para qué? Por uno solo y encima nos echan. ¡Señor no entendemos lo que estás haciendo!”.

En esta historia descubrimos el “corazón de Dios. Lo que realmente era importante para Él. Les enseñaba a sentir con su corazón, les enseñaba por quien late el corazón de Dios. Jesús estuvo dispuesto “a todo” por uno solo y lo “confirmo en la Cruz” donde allí también moría por vos y por mí.

El corazón de Dios late por los no alcanzados y menos evangelizados en todas partes del mundo. Implica nuestra entrega, experimentar el seguimiento de Jesús y aceptar el costo. Es compartir los bienes materiales, el dinero, tiempo, la vida misma para que uno solo conozca al Señor. Todo por uno solo. Pobre resultado y fracaso para el mundo pero de un gran éxito ante los ojos de Dios.

¿Porque allá, cuando falta tanto aquí?

-Porque Jesucristo estuvo dispuesto dejar a las multitudes que ya habían escuchado por alguien que todavía no fue tocado por Él.

-Porque la palabra “mundo” para Dios son todas las naciones (etnias) y no solo mi comunidad, ciudad, región y nación.

-Porque somos ciudadanos y comunidad  del Reino de Dios hasta lo último de la tierra. El reino de Dios va más allá de mis propios intereses.

-Porque Dios nos llama a tener su visión, su corazón y unirnos a su misión. Ajustar nuestra visión a Su Visión.

-Porque la Iglesia es para un mundo Global y no solo Local. Una visión Global con una responsabilidad Local y Global (GloCal).   

-Porque el Señor nos pide que oremos al Padre para que envíe obreros. Su deseo es que toda lengua, nación y etnia estén adorando al Señor.

-Porque debe haber una “Moralidad de Fe”.  Nos debemos preguntar ¿por qué no escucharon? ¿Qué pasa con los que no escucharon? ¿Por qué no han visto las buenas obras de los hijos de Dios en su propio contexto (Mateo 5:16)?

-Porque debemos dar “dignidad” y servicio a cada área de trabajo (Hechos 1:8). Debe haber un equilibrio entre Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.  Ninguna área debe permanecer como una “cenicienta”.

¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen? Si conocemos a Jesucristo,… ya es la hora para que crucemos al otro lado.

Preguntas para la reflexión

¿Qué proceso intencional estamos iniciando para llegar a las necesidades menos alcanzadas de los menos evangelizados y no alcanzados?

¿Cuál será el trabajo para el cual nos llama el Señor en los próximos años y qué nuevos desafíos pone en nuestras manos?

¿Cómo entender que somos una iglesia en misión?

“Y se escandalizaban a causa de él”                        Mr. 6:1-6, Lc 4:14-30, Jn 1:10

La identidad de Jesús puede ser conflictiva. ¿Por qué algunos se escandalizaban de Jesús?

Jesús aparece enseñando en la Sinagoga de Nazaret. “Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año favorable del Señor…” y el comenzó a hablarles: “Hoy se cumple está escritura en presencia de ustedes”  “Todos dieron su aprobación por las hermosas palabras que salían de su boca… (Lc 4:16-22).  Pero el relato termina que “Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron” (Lc 4:28). ¿Qué fue lo que pasó? Entre medio de la admiración y la furia posterior les contó dos historias. Historias que tenían que ver sobre el propósito de Dios para todos los pueblos y etnias.

Les recordó que “en tiempos de Elías, cuando el cielo se cerró por tres años y medio, de manera que hubo una gran hambre en toda la tierra, muchas viudas vivían en Israel. Sin embargo, no fue enviado a las viudas de Israel sino a una viuda en Sarepta en los alrededores de Sidón y seguidamente les comparte que “había en Israel muchos enfermos de lepra en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán el sirio” (Lc. 4:25-27). Jesús tiene una visión clara y un corazón abierto  para todas las personas, para todos los pueblos y todas las etnias. Jesús los confronta con su etnocentrismo, egoísmo y falta de amor. El evangelio cuestiona nuestros valores en lo que respecta a nuestras relaciones sociales con las personas y todos los pueblos. Muchos se escandalizaban de Jesús porque no podían aceptar un amor demasiado amplio.

Por otro lado sus contemporáneos de Nazaret se preguntaban “¿Cómo se explican estos milagros que vienen de su mano?” (Mc 6:2) y no podían concebir que un carpintero, “el hijo de María” llegara a realizar milagros (Mc 6:2-3) “Llamar a un hombre hijo de su madre, aun cuando el padre hubiese fallecido, era considerado un insulto (Jue 11:1)” [1] Parece que la gente de esa comunidad no podía concebir el origen humilde de Jesús. Un Jesús que es artesano y está lejos del prestigio y el poder. En Nazaret no pudo hacer ningún milagro “y él se quedó asombrado por la incredulidad de ellos” (Mc 6:5-6). Solamente sanó a unos pocos enfermos al imponerle las manos. “El ministerio de sanidad tiene que ser muy superficial donde hay incredulidad,… incapaz de enfrentar los problemas álgidos que sufren las personas en nuestra sociedad[2] y el mundo.

El evangelio de Juan es revelador cuando nos dice  “El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no le reconoció” (Jn 1:10) Jesús no llego a esta tierra en helicóptero, tampoco en un jet privado, no anduvo con un traje de seda blanco respaldado por las grandes firmas comerciales y tampoco caminaba a 10 metros de altura haciendo alarde de su poder. La identidad de Jesús es conflictiva para muchos. Corremos el riesgo de olvidarnos del “Jesús carpintero, el otro lado del Jesús Hijo de Dios”  [3]. Dios en la persona de Jesucristo se hace hombre, elige la periferia, una provincia pobre, un hogar humilde y camina por las aldeas y pueblos sirviendo a la gente. Jesús no uso su divinidad para hacer ostentación de su poder (Fil. 2:5-8). El evangelio nos sorprende cuando dice que el mundo no le reconoció, porque a Jesús solo se lo puede ver con los ojos de la Fe.

Jesús sigue caminando por los pueblos y etnias del mundo. El mensaje de los evangelios es que los seguidores de Jesús tenemos la misma misión y el mismo destino. Es de alcance universal e integral. Jesús es nuestro camino y el buen pastor que da su vida por las ovejas. Es la puerta abierta que nos invita a movernos con entera libertad y hallar pastos. Es nuestra luz y la vida en abundancia. Nos abraza supliendo la necesidad en medio de la tarea misionera porque Él tiene toda la autoridad sobre el cielo y la tierra. Es la verdad, nuestra paz y promete estar con nosotros todos los días hasta el fin. Jesús pregunta “¿Qué buscan?” Y nos invita: “Vengan a ver” (Jn 1:38-39). Nuestra alegría es llegar a ser como él.

Preguntas para la reflexión

¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué implica estar en el seguimiento de Jesucristo?

¿Solemos tener un amor amplio para todos? ¿Cuál es el verdadero escándalo? ¿Cómo debería ser nuestro modelo o estilo de servicio? ¿Cómo encarnamos el evangelio? ¿Cuál es nuestra herencia y destino? ¿Qué es lo que buscamos de Jesús?

“Compasión para las ovejas sin pastor” Mr. 6:30-44

La alimentación de los cinco mil está precedida por el martirio de Juan El Bautista.  Jesús seguía la tradición de los profetas (Mc 6:14-16, 9:11-13). Elías y Juan fueron profetas que se jugaron hasta las últimas consecuencias. Se enfrentaron con el poder de los gobernantes para denunciar su impunidad y afirmar la justicia (1R 21, Mc 6:17-29). Predicaron la necesidad de arrepentirse, de hacer un cambio que involucra a cada persona y también al poder político, sociocultural, económico y religioso. Seguir a Jesús es riesgoso. El mensaje de Marcos es que los seguidores de Jesús y herederos de la misión tenemos por delante la cruz.                                                                                                                       

“Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado,… Jesús les dijo: Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario… Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor” (Mc 6:30-34). Jesús tuvo compasión. “Compasivo” viene de la raíz de la palabra “matriz”.  Indica que Dios ama con amor maternal. Es cuando sentimos dolor por lo que le pasa a otras personas y actuamos en consecuencia.

Dios se acerca a los sufridos y humildes. Los discípulos objetaron: “¡Eso costaría casi un año de trabajo! ¿Quieres que vayamos y gastemos todo ese dinero en pan para darles de comer?”.  Jesús nos llama a tener compasión aunque estemos desanimados, cansados y las circunstancias superen nuestra capacidad de respuesta.

El motivo por el cual Jesús tuvo compasión fue “porque eran como ovejas sin pastor”.  Jesús no reacciono con la agitación que podemos sentir al no poder escapar de la gente. Su compasión tampoco es producto de la urgencia de la situación como sucede en la alimentación de los cuatro mil donde llevaban tres días sin comer (Mc 8:2). Su preocupación tiene que ver porque eran como ovejas sin pastor.

“Las ovejas sin pastor” refleja una imagen del Antiguo Testamento sobre Israel (Nm. 27:17, 1 R 22:17 Ez 34:5, Jer 23:1-8). Ezequiel treinta y cuatro es un capítulo dirigido a la clase gobernante, religiosa y de poder económico: “No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida, no van por la descarriada; ni buscan la perdida. Al contrario tratan al rebaño con crueldad y violencia. Por eso las ovejas se han dispersado: por ¡falta de pastor! Por eso están a la merced de las fieras salvajes. Mis ovejas andan descarriadas por montes  y colinas, dispersas por toda la tierra, sin que nadie se preocupe por buscarlas” (Ez 34:4-6).

La gente se presenta a los ojos de Jesús como ovejas sin pastor. La clase política y religiosa no mira por ellos. Herodes da banquetes a sus altos oficiales, a los comandantes militares y a los notables de Galilea (Mc 6:21). Dios nos confronta y desea un banquete comunitario para la gente que no es atendida en sus necesidades. Jesús también nos ve como ovejas descarriadas (Is 53:6) y nos dice: “Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo” (Jn 10:9). Nos invita a pasar por la puerta, encontrarnos con él y seguirle. Su promesa incluye movernos con entera libertad y hallar pastos. Él ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Jn 10:10).

Así que comenzó enseñarles muchas cosas” (Mc 6:30-34). Lo primero que hace Jesús es suplir la necesidad espiritual pero no se queda ahí. “Sanó a los que estaban enfermos” (Mt.14:14). Hay distintas perspectivas de los evangelistas que forman una sola pieza: Enseñó y sanó. Cuando la gente se encuentra en circunstancias apremiantes necesita siervos de Dios que le ayuden a entender su situación, instruyéndoles en los caminos del Reino de Dios. Pero esto tiene implicancia política porque afecta a la sociedad. Las autoridades suelen verse amenazadas cuando sale a la luz lo que no están haciendo. Así paso con Jesús. En cierta manera estaba denunciando el pecado de las autoridades, de aquellos pastores que eran los gobernantes, los líderes sociales, religiosos, políticos que debían atenderlos y vivir un estilo de vida sencillo. La lucha contra el verdadero poder comienza cuando tocamos realidades que son transformadas. Es ahí donde comienza la lucha de poder contra poder. El poder del amor en vez del amor al poder debe ayudarnos a producir cambios a nivel estructural.

Solemos mirar a otro lado cuando estamos abrumados ante tanta pobreza y desigualdad. Los discípulos pensaban que satisfecha la necesidad espiritual otros podrían suplir la necesidad material. Generalmente hay dos cosas que hacemos cuando vemos la necesidad del mundo. Por un lado decimos alguien lo hará. Algún otro va a realizar la otra parte. Jesús nos dice: “Denles ustedes mismos de comer” y nos quiere llevar por otro camino. Otras veces el Señor coloca algo para realizar en nuestro corazón pero nosotros solo vemos los obstáculos y problemas. No vemos los recursos ilimitados de Dios. No miramos a un Dios grande que puede encargarse de las matemáticas. Jesús quiere que nos enfoquemos en estar centrados en los demás. Somos llamados a cubrir la necesidad de otros antes de estar pensando en nosotros mismos.

Cuando somos obedientes Dios nos suple y nos cubre. Cuando nuestro corazón esta quebrantado por las mismas cosas que Dios se interesa y actuamos en consecuencia, entonces, Dios nos bendice. La provisión implica estar conectado con la gente y no lejos de ella. Es desde el pueblo y con el pueblo que Jesús nos regala un espacio para descansar y una canasta repleta para comer. Los discípulos tuvieron la bendición de servir al mismo tiempo que fueron servidos. La lección fue que los que no tenían nada pudieron saciarse y los que tenían algo tuvieron suficiente para saciarse y mucho más. Sobraron 12 canastas. Dios proveyó para ese día pero también para el siguiente. Suplió en abundancia.

Finalmente, “hay que tener cuidado que el dar de comer no se transforme en una mala enseñanza, como ser, la dependencia, el clientelismo, el endiosamiento del proveedor, la idolatría del “hombre”. La compasión de Jesús se revela en su actitud no clientelística de ganar prestigio por los “hechos” sino en enseñar para que la liberación sea completa”[4].

“Jesús tomo los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo” Mc 6:41 Dio gracias,dirige su palabra hacia quien es el verdadero dador que impide la mala enseñanza. Si bien hay muchos milagros y curaciones el acento está colocado en la enseñanza que esas obras traen para los necesitados y para aquellos que tienen que ejercer el ministerio. Los milagros apuntan a la persona de Jesús[5]. Jesús es el Pastor prometido que alimenta al Pueblo de Dios y a todos los que vienen a él (Jn 6:32-35).

Preguntas para la reflexión:

¿Qué entendemos cuando se nos llama a tener compasión y parecernos a Jesús? ¿Por qué las ovejas estaban sin pastor? ¿Qué hizo Jesús? ¿Qué es lo que podemos hacer nosotros? ¿Cómo podemos expresar prácticamente la compasión en nuestro contexto local y global? ¿Cómo podemos ser solidarios con la iglesia sufriente en otras latitudes? ¿Cuál es nuestra responsabilidad con aquellos que todavía no han recibido el evangelio que transforma toda la existencia humana?   

Tengan Cuidado ¿Y todavía no entienden?

Tengan cuidado, ¡Ojo con la levadura de los fariseos y la de Herodes!… ¿Por qué están hablando de que no tienen pan? ¿Todavía no ven ni entienden? ¿Tienen la mente embotada? ¿Acaso no recuerdan? Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿Cuántas canastas llenas de pedazos recogieron? Y cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿Cuántas cestas llenas de pedazos recogieron? ¿Y todavía no entienden? Mr. 8:14-21

Este pasaje nos habla que los discípulos se habían olvidado de llevar comida y solo tenían un pan en la barca. Estaban hablando que no tenían pan. El Señor les advierte sobre la levadura de los fariseos y la de Herodes; pero ellos solo piensan en que no tienen pan. Sus mentes están embotadas.

El Señor les recuerda los milagros de la alimentación de las multitudes para que logren entender. Su objetivo es proyectarlos hacia adelante teniendo como base un principio que no deben negociar: “Tengan cuidado; ¡ojo con la levadura de los fariseos y con la de Herodes!

La levadura es agente de fermentación, y en este pasaje agente de corrupción. Es mala influencia, elemento de corrupción que penetra en cualquier masa. Jesús es el pan pero los religiosos representan la levadura. Jesús es el pan como lo fue el mana que sustentó al pueblo en el desierto, vida en plenitud. La levadura de los religiosos es la preocupación morbosa en mantener el control sobre la religiosidad del pueblo a través de la reglamentación.

Cuidado con la religión que no ve el fondo. Cuidado cuando estamos más preocupados en ser dirigentes pero no en que la gente sea libre en Cristo. La levadura de los Fariseos representaba la hipocresía, la piedad mal entendida convertida en legalismo, la justicia sin la misericordia. Es alejarnos de la gracia, del amor, de la gratitud, del respeto al otro para caer en el abuso del poder (Os 6:6, Mi 6:8, Mt 12:1-8, Mt 9:12-13, 1S 15:22)

La levadura de Herodes representa una sociedad sin Dios, secular, sin necesidad de depender de Dios, resolviendo los problemas a su juicio, añadiendo los valores del sistema vigente o mundanal, mentir, aceptar por bueno lo que es malo, inmoralidad sexual, corrupción, poder, libertinaje, manipulación, resultados exitistas sin Dios. Es decir, el “mercado manda” y seguimos sus reglas postrándonos ante sus métodos. Cuidado con el poder del imperio. Cuidado con el sistema.

El mero crecimiento numérico se puede tornar un objetivo en sí, y para muchos, “el fin justifica los medios”. La gran multiplicación, números y porcentajes no son  sinónimos de “transformación”.

Somos llamados a formar “comunidades eclesiales” que reflejen el espíritu de reconciliación, respeto, aceptación, perdón y amor. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente y mostrar un contraste con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder. Seguir a Jesús significa asumir su vida y misión.

Orlando Costas en su exposición sobre dimensiones del crecimiento integral de la Iglesia expresa que como iglesia podemos crecer integralmente en la dimensión: Numérica, Orgánica, Conceptual y Diaconal. “Se puede decir que la iglesia crece integralmente cuando recibe nuevos miembros, se expande internamente, profundiza sus conocimientos de la fe y sirve al mundo. Pero crecemos cualitativamente cuando reflejamos en cada dimensión espiritualidad, encarnación y fidelidad”[6].

Orlando Costas añade: “El crecimiento numérico por sí solo se convierte en obesidad; el orgánico, en burocracia; el conceptual, en abstracción teórica; y el diaconal, en activismo social. Y las cuatro dimensiones carecen de integridad teológica si no son motivados y saturados por la presencia del Espíritu, si no se desprenden de la encarnación eficaz del cuerpo de Cristo en las angustias y dolores de la humanidad, y si no se muestran fieles a los designios y la acción de Dios en la historia del mundo en general y de su pueblo en particular. Sólo integrando las antedichas dimensiones y correlacionándolas con las referidas cualidades se puede hablar de un crecimiento normal, y por tanto, saludable para la iglesia y su misión en el mundo” [7]

Jesús les recuerda a sus discípulos que no deben preocuparse de la comida, el vestido y donde dormir. Nos proyecta a ser y hacer como Jesús cuando les dijo: “Crucemos al otro lado” Mr. 4.35.

Toda la Iglesia es responsable de la evangelización de todos los pueblos, etnias y lenguas. Este cumplimiento demanda el cruce de fronteras geográficas, políticas, culturales, sociales, lingüísticas y espirituales, con todas sus con­secuencias.

“Todo hombre en todo lugar tiene el derecho otorgado por Dios, de escuchar, por lo menos una vez en su vida, la presentación clara del evangelio de Jesucristo, en su propio idioma y en una forma culturalmente sensible que le permita tomar una decisión al respecto” (David Ruiz).

¿Y todavía no entienden?

Preguntas para la reflexión:

 ¿Cuál es el modelo de liderazgo que se está formando?

¿Qué diferencia hay entre liderazgo y liderazgo espiritual?

¿Qué entendemos por crecimiento de la Iglesia?

¿Qué lugar tiene la guía del Espíritu Santo y los planes estratégicos en la vida de la iglesia? ¿Qué implica la espiritualidad, la encarnación y la fidelidad? 

¿Qué significa que somos “comunidad del Reino de Dios” hasta lo último de la tierra?

 El Cristianismo, objeto de persecución

La iglesia que no conocemos

Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban” (Hch 7:60, 8:1)

“Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?… Yo soy Jesús, a quien tú persigues…”

(Hch 9:4-5)

Las noticias que se dan a conocer en relación a los atentados que sufren los cristianos en diferentes lugares del mundo nos hacen pensar y reflexionar. “Esta agresión no se limita a intimidar personas, expulsarlas y recortarles sus derechos, sino que llega al asesinato” [8]

Un informe reciente de una organización cristiana enfocada en el Medio Oriente y Norte de África nos informa que “hay unos 260 millones de cristianos que enfrentan discriminación y hasta persecuciones por causa de su fe. Aproximadamente uno de cada cuatro países pone restricciones de distinto tipo para la libertad religiosa. Millones de niños sufren por la persecución contra sus padres y familiares”[9].

La persecución toma muchas formas; desde la opresión y la discriminación hasta la negación tajante de las libertades constitucionales o reconocidas internacionalmente. La persecución religiosa es la supresión deliberada del derecho de una persona o comunidad de retener y manifestar sus creencias religiosas

Algunos han sido encarcelados, torturados o incluso asesinados por su fe en Jesucristo. Frecuentemente su dolor y sufrimiento ha sido silencioso. Ellos son aislados de su familia y de la comunión cristiana. Son vulnerables al abuso de las fuerzas de seguridad del Estado, de grupos extremistas, de sus comunidades y de sus familias. Los cristianos son llamados no sólo a esperar que haya persecución, sino también a luchar contra la injusticia. Responder a la injusticia de la persecución es parte de nuestro llamado como cristianos”[10]

El poder abusivo y autoritario de los regímenes gobernantes nos recuerda el caso de Esteban que relata el capítulo siete de Hechos de los Apóstoles. La intolerancia y persecución están a la vista. Lucas en su evangelio expresa las palabras del Señor Jesucristo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23:34).

Jesús rogó por aquellos que le crucificaban y este Señor está dispuesto a perdonar a los enemigos de su iglesia. Esteban en su grito final exclamo: “¡Señor no les tomes en cuenta este pecado!

Lucas en los primeros capítulos de Hechos nos muestra un contraste muy interesante entre el pueblo y sus jefes. Los últimos son los que oprimían y perseguían a los cristianos no solo por motivos religiosos sino también de poder y control. En el capítulo nueve de Hechos el representante de esos jefes era Saulo. Se encontraba persiguiendo a la Iglesia pero el Señor le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues…”.

La relación entre Jesús y la Iglesia implicaba que perseguirla a ella era perseguirle a él. Se produjo entonces un encuentro con el poder transformador del Señor que tocó la vida de Saulo. Nuestros enemigos pueden transformarse en hermanos en Cristo.

Lo cierto es que lo sucedido en el comienzo del cristianismo también está pasando hoy. Países en que los poderosos persiguen a los cristianos o buscan modos de que su voz no se oiga. En estas situaciones algunos pueden estar tentados a pensar que debe haber una destrucción total de los malos antes que ellos nos destruyan. Esas palabras serían de condenación odiando a los malos y convencerse que para ellos no hay esperanza de salvación. Pero justo aquí se interpone el relato de la conversión de Saulo que muestra el poder transformador del evangelio. El evangelio de Jesucristo nos ha alcanzado a nosotros y ahora puede alcanzarles a ellos.

Nuestra oración en este momento es por aquellos que persiguen a su iglesia, maltratan, excluyen, descalifican y matan. Orar para que tengan un encuentro con el Señor como lo tuvo Saulo. Que el Mesías se les aparezca en medio de su camino y lo que parece ser un poderoso e implacable enemigo caiga al suelo como cayo Saulo. Que se quite el abuso del poder, la injusticia y la persecución.

El Compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (Movimiento Lausana) en su segunda parte nos dice: El amor de Cristo nos llama a sufrir y a veces, a morir por el evangelio (IIC2) El sufrimiento podría ser necesario en nuestra participación misionera como testigos de Cristo, como ocurrió con sus apóstoles y con los profetas del Antiguo

Testamento (2 Co 12:9-10; 4:7-10). Estar dispuestos a sufrir es la prueba de fuego de la autenticidad de nuestra misión. Dios puede usar el sufrimiento, la persecución y el martirio para hacer avanzar su misión.

El martirio es una forma de testimonio que Cristo ha prometido honrar de manera especial. Muchos cristianos que viven en la comodidad y la prosperidad necesitan volver a oír el llamado de Cristo para estar dispuestos a sufrir por él; porque hay muchos otros creyentes que viven en medio de tales sufrimientos como el precio de dar testimonio de Jesucristo en una cultura religiosa hostil. Tal vez hayan visto a seres queridos martirizados, o hayan soportado torturas o persecución por su obediencia fiel, pero siguen amando a quienes los han lastimado tanto.

  • A- Escuchamos y recordamos con lágrimas y oración los testimonios de quienes

sufren por el evangelio. Junto con ellos oramos por gracia y valentía para “amar

a nuestros enemigos” como nos ordenó Cristo. Oramos para que el evangelio

pueda dar fruto en lugares que son tan hostiles a sus mensajeros. Mientras

nos afligimos, como corresponde, por quienes sufren, recordamos el dolor

infinito que siente Dios por quienes resisten y rechazan su amor, su evangelio

y a sus siervos. Anhelamos que se arrepientan y sean perdonados, y que

encuentren el gozo de estar reconciliados con Dios[11].

Este compromiso también afirma que “El amor trabaja en favor de la libertad religiosa para todas las personas (IIC6). Apoyar los derechos humanos mediante la defensa de la libertad religiosa no es incompatible con seguir el camino de la cruz cuando somos confrontados por la persecución. No existe ninguna contradicción entre estar dispuestos a sufrir personalmente el abuso o la pérdida de nuestros propios derechos por el bien de Cristo y estar dedicados a defender y hablar por los que no tienen voz ante la violación de sus derechos humanos.

Debemos distinguir también entre defender los derechos de personas de otras creencias y avalar la verdad de sus creencias. Podemos defender la libertad de los demás, de creer y practicar su religión, sin aceptar esa religión como verdadera.

  • A- Esforcémonos por alcanzar la meta de la libertad religiosa para todas las

personas. Esto requiere una defensoría ante los gobiernos a favor de los

cristianos y también de las personas de otras creencias que son perseguidas.

  • B- Obedezcamos a conciencia la enseñanza bíblica de ser buenos ciudadanos, de

buscar el bienestar del país donde vivimos, de honrar a los que están en

autoridad y orar por ellos, de pagar los impuestos, de hacer el bien y de tratar

de vivir quieta y reposadamente. Los cristianos somos llamados a someternos

al Estado, a menos que el Estado nos ordene lo que Dios prohíbe, o prohíba lo

que Dios ordena. En consecuencia, si el Estado nos obliga a escoger entre la

lealtad a él y nuestra lealtad superior a Dios, debemos decir “no” al Estado,

porque hemos dicho “sí” a Jesucristo, como Señor (Jer 29:7; 1 P 2:13-17; 1 Ti 2:1-2; Ro 13:1-7; Ex 1:15-21; Dn 6; Hch 3:19-20; 5:29)

En medio de todos nuestros legítimos esfuerzos en favor de la libertad religiosa

para todas las personas, el anhelo más profundo de nuestro corazón sigue siendo

que todos lleguen a conocer al Señor Jesucristo, pongan libremente su fe en él y

sean salvos, y entren en el reino de Dios.”[12].

El apóstol Pablo expreso: “Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba en ignorancia. Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna” (1 Ti 1:13-16)

Oramos por una transformación radical en las personas, los gobernantes, las naciones y que se experimente el nuevo nacimiento en Jesucristo. Oramos por la iglesia y por todos aquellos que están pasando situaciones de persecución. Nuestra responsabilidad y desafío es que “toda la iglesia” trabaje en unidad, solidaridad y cooperación a favor de los más débiles y desprotegidos, llevando el evangelio de la paz, justicia, verdad y amor.

Renovemos nuestra confianza en el Señor que nos dice: “Edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Llevemos “todo el evangelio” a “todo el mundo” hasta que el Señor vuelva.

Preguntas para la reflexión

¿Qué implica ser testigo de Jesucristo?

¿De qué manera práctica podemos estar en comunión (koinonia), solidaridad y cooperación con la iglesia perseguida y ayudar a nuestros hermanos?

¿Qué significa e implica que debemos amar a nuestros enemigos?

[1]Cook, Guillermo y Foulkes, Ricardo. Marcos, Comentario Bíblico Hispanoamericano. P. 159, 1990 Editorial Caribe

[2]Ibíd., p. 161

[3]Ibíd., p. 160, 1990 Editorial Caribe

[4]Pietrantonio, Ricardo, http://www.webselah.com/marcos-6-30-34-y-53-56

[5]Ibíd., http://www.webselah.com/marcos-6-30-34-y-53-56 

[6]Orlando Costas, El Protestantismo en América Latina Hoy, San Jose: IDEF, 1975. PP 68-70.

[7]Ibid, San Jose: IDEF, 1975. PP 68-70.

[8]Fuente: Diario La Nación, Argentina. Ver en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1340156

[9]Middle East Concern, MEC

[10]Daniel Bianchi por medio de MEC, Middle East Concern

[11]Movimiento Lausana. El compromiso de Ciudad del Cabo 2010, Una confesión de Fe y Un llamado a la Acción, Segunda parte: IIC Vivir el amor de Cristo entre personas de otras creencias religiosas, “El amor de Cristo nos llama a sufrir y a veces, a morir por el evangelio” (IIC2)

[12]Ibíd., El compromiso de Ciudad del Cabo 2010, “El amor trabaja en favor de la libertad religiosa para todas las personas (IIC6).

Resumen

¿Porque allá, cuando hace falta tanto aquí? Cuenta él capitulo 4 de Marcos que era tan grande la multitud que Jesús tuvo que subir a una barca para enseñarles. Mientras que la multitud permanecía en la playa escuchando les enseñaba en forma de parábolas y ese día “al anochecer”, les dijo a sus discípulos: “Crucemos al otro lado”. Mateo nos relata que aparentemente había gente muy calificada para este viaje como un maestro de la ley que le decía “te seguiré adonquiera que vayas”, otro discípulo pidió arreglar unos asuntos antes de emprender el viaje. En ambos casos Jesús les dijo esta es la “partida para un viaje poco confortable”. Este viaje tiene que ver con el riesgo, la fe, la incomodidad, con dejar lo que más queremos. Tiene que ver con nuestras debilidades, temores, dudas. Así que Jesús dijo y nos dice”: “Sígueme”

Ser un Discípulo de Jesucristo.El discipulado es seguir a Jesucristo en su llamado.

Sígueme dejando el éxito o fracaso de tu ministerio. En especial dejando aquello que te hace sentir bien en tu ministerio, que te ha dado reconocimiento, alegría y posición en tu alcance local,

Sígueme ¡ahora!, dejando a la gente que tanto tiempo has servido y atendido,

Sígueme aceptando los riesgos,

Sígueme para llegar a los que nadie llega,

Sígueme porque ahora vas a saber cual es tu debilidad y cual es tu fortaleza,

Sígueme porque ahora vas a saber realmente cual es nuestro enemigo,

Sígueme porque solo en el seguimiento se descubre quien es JESUCRISTO,

Sígueme para conocer el modelo de hombre SIERVO,

Sígueme porque entramos en la profundidad de Dios,

Así que la orden es de Jesús.

  • Para partir es necesario ser discípulo de Jesús.

Todo cristiano esta llamado a una experiencia de fe que lo lanza a la aventura de “buscador de Dios” para descubrir en realidad que cada uno de nosotros somos buscados por Dios. Así que Dios nos busca y es inoportuno; nos ordena embarcarnos “al anochecer”. La vocación y el discipulado es simplemente esto. Dejarse llevar por Dios, dejarse importunar por Dios. Es interesante observar que el que esta dispuesto a cruzar del otro lado no esta situado en un plan de competencia con otros, no tiene que conquistar puestos de prestigio o defender posiciones apetitosas. Se deja despojar tranquilamente, sin oponer resistencia. Es una persona libre. Es como un pan sobre la mesa de Dios y la de los hombres, que espera ser comido. No piden amor, aman y saben que su misión es amar siempre y no pide la respuesta de la carne: intercambio, reconocimiento, poder. Dios le dijo a Abraham “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostrare” Génesis 12:1. “ Abraham cuando fue llamado para ir a un lugar que luego recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a donde iba” Hebreos 11:8. Estar en el seguimiento de Jesús significa estar decidido a partir.

Unirnos a la misión de Dios: La misión es de Dios-Dios no da informaciones acerca de las condiciones metereológicas.

Nadie nos dice que hay UN POSIBLE ALERTA METEROLÓGICO. Así que dejamos a la multitud, la iglesia, el barrio, nuestro lugar, los amigos, afectos, ministerios, reconocimiento, aprecio y nos metemos en la barca de JESUS. También lo acompañan otras barcas en esta aventura. De repente lo peor sucede, la tormenta que hace peligrar la misión. Estar en la misión de Dios es como este viaje:

  • Estaban obedeciendo y vino la tormenta
  • Estaban viajando con Jesús y sin embargo se desato la tormenta
  • Estaban en el centro de la voluntad de Dios y casi la tormenta los mata.

Esta es la realidad para aquellos que decidimos cruzar del otro lado. También lo cierto es que las tormentas nos vienen a todos. Es ahí donde debemos enfrentarnos con nuestra debilidad y fortaleza. Es ahí donde realmente comenzamos a conocer mas a Jesús: ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen? Es ahí donde descubrimos al “Totalmente otro”, a Dios hecho hombre y a Dios en su divinidad. Es ahí donde descubrimos su carácter y naturaleza: Santo, Santo, Santo, Omnipotente, Dios de Amor. Pero es ahí donde nuestra fe falla, es ahí donde comenzamos enfrentarnos con nuestro enemigo ¿Porque tienen tanto miedo? Es ahí donde somos probados. “¿Todavía no tienen Fe?”

  • CUANDO JESUS DICE: “CRUCEMOS AL OTRO LADO”, SIGNIFICA QUE TODOS VAMOS A LLEGAR.

Determinados momentos oscuros de nuestro caminar hay que vivirlos con lucidez, con dolor, y con Fe. Esto no excluye las preguntas que nos hacemos y el desconcierto. Hay una tensión entre la prueba y las garantías que pedimos, el programa detallado que reclamamos del viaje con la sorpresa en manos de Dios. Dios es imprevisible. Es soberano y puede sorprendernos de un momento a otro. “Es necesario confiar en el Dios de las largas noches, en el Dios de los días negros. Este Dios, en la encrucijada más oscura, te toma de la mano y te dice: estoy aquí” (C. Wagner).

Por lo tanto:

  • Jesús sabia que esta tormenta vendría.
  • Tenia la autoridad para alejarla
  • Prefirió atravesarla con sus discípulos
  • Midió su fe

Ellos aprendieron que El siempre esta con nosotros y Él es suficiente en toda situación.

Dios permite diferentes tormentas con diferentes propósitos:

  • En el caso de Jonás le ayudo a volver a centrarse en el propósito de Dios.
  • En el caso de Pablo le ayudo a testificar (Hechos Cap. 27)
  • En nuestro caso particular (contexto de debilidad, escasez, inestabilidad) como Latinoamericanos es para fortalecer nuestra fe.

DEBEMOS CRUZAR al OTRO LADO.

¿Quién es Jesús?

Él que tiene el poder y la autoridad para que podamos llegar a los menos alcanzados.

El que es suficiente para nosotros también esta con nosotros para que crucemos todo tipo de fronteras. El esta con nosotros en cada situación.

El evangelio es de alcance universal (transcultural) e integral: “Llevar todo el evangelio a todas las naciones”

Pasada la tormenta, saliendo mas fortalecidos lo que asoma es una nueva tierra, una nueva orilla se acerca. . ¡Llegamos! Comenzaron a exclamar cuando veían la tierra tan próxima a ellos. La expectativa es más grande de la que dejaron. Ellos antes habían ministrado a multitudes y… ¿ahora que? Sorpresa tras sorpresa, el que sale a recibirlos es un alienado, el loco, pobre y marginado del pueblo…, el endemoniado geraseno. Todo lo acontecido es para ir a tocar a un hombre. Tocar a un hombre con el poder transformador del evangelio para devolverlo a la sociedad sano y salvo. Esto significó tocar la economía de la región. 2000 cerdos se precipitaron por los acantilados. El hombre endemoniado ahora esta sano y en su cabal juicio. Jesús lo ha tocado. Cuando los que vieron esto lo compartieron con los demás tuvieron miedo. ¿Miedo de que? Es demasiado dinero perder 2000 cerdos por una persona que pueda recobrar su salud integral, el pobre del pueblo, el loco, el endemoniado. ¿Cuál fue el resultado? Le pidieron a Jesús que se vaya, le dijeron: Si esto va a significar que nuestra economía este afectada, si esto va a significar cambiar nuestras estructuras por favor te pedimos que te vayas de aquí. La lección no termina, continua y hoy también exige una respuesta. La lucha contra el verdadero poder es cuando tocamos realidades humanas que son transformadas, esto produce un enfrentamiento tanto en el ámbito espiritual y estructural.
Como esa región también nosotros a veces corremos el mismo peligro, le decimos a Jesús no perturbes mi orden, mi comodidad, no perturbes mis posesiones, no me enfrentes con mi avaricia, falta de generosidad y egocentrismo. Jesús no solo tuvo problemas con lo que dijo de Dios para ser tan atacado y perseguido, si no su problema fue también por lo que dijo con respecto al hombre y sus necesidades lo que provoco la reacción de los dirigentes. Los discípulos tuvieron que volver, la pregunta es que estarían pensando en ese momento. Seguramente dirían: “Dejamos todo, el ministerio en la otra orilla, la iglesia, esto nos costo mucho dinero, tiempo, casi nos mata la tormenta, y todo esto para que? Por uno solo y encima todos se enojan y nos echan. Señor no entendemos lo que estas haciendo”.
A veces esto también nos pasa en medio de las iglesias a las cuales servimos. Cuando desafiamos al pueblo de Dios a cruzar del otro lado (ojo no cualquier lado, ese lado que tiene que ver con llegar a los no alcanzados) nos encontramos con la misma reacción: “por favor te pedimos que no molestes mas, que te retires de aquí”. No hay relato del regreso pero si podemos imaginar la enseñanza que Jesús les estaría diciendo: “este es el costo de seguirme”. En esta historia descubrimos el CORAZON DE DIOS. Lo que realmente era importante para Él; les enseñaba a sentir con su corazón, les enseñaba por quien late el corazón de Dios. La alegría final es que la misión luego continua, con alguien que una vez fue loco, endemoniado, pobre y marginado. Jesús estuvo dispuesto “a todo” por un geraseno y lo CONFIRMO EN LA CRUZ donde allí también moría por vos y por mí.
Vale la pena gastar el dinero que tenemos, nuestro tiempo, dar la vida misma, nuestra comodidad, éxito, para que uno solo conozca al Señor. El corazón de Dios late por los no alcanzados y menos evangelizados en todas partes del mundo y esto vale nuestra entrega, aceptar el costo, experimentar el seguimiento de Jesús, el sufrimiento y el gozo en ser discípulo: Ser como Él. Todo por uno solo, pobre resultado y fracaso para el mundo pero de un gran éxito ante los ojos de Dios. Somos desafiados a formar parte de la misión de Dios en una forma indivisible, crucificando nuestra carne (celos, pleitos, competencia, falta de perdón, gritería, enojo, amargura, avaricia, inmoralidad sexual, mentira, robo, etc.) para vivir en el espíritu, compartiendo el proyecto de Dios, formando comunidades sólidas donde se refleje el amor, la aceptación y el perdón. Llamados a guardar la unidad y mostrar que somos uno para que el mundo crea que Jesucristo es el enviado de Dios. Es la buena nueva para declarar el año favorable del Señor. Esto también, es cruzar al otro lado.
¿Porque allá, cuando falta tanto aquí?

  • Porque Jesucristo estuvo dispuesto dejar a las multitudes que ya habían escuchado por alguien que todavía no fue tocado por Él.
  • Porque la palabra “mundo” para Dios son todas las naciones y no solo mi barrio, ciudad, región y nación.
  • Porque antes de pertenecer a una determinada nacionalidad somos primeramente ciudadanos del Reino de Dios. “Comunidad del Reino de Dios hasta lo ultimo de la tierra”. El reino de Dios va mas allá de mis propios intereses.
  • Porque Dios nos ordena estar centrados en su persona y no en nosotros mismos. Tener su visión, su corazón y unirnos a su misión.
  • Porque Dios nos enseña que debemos ser odebientes.

La tarea debe hacerse en forma simultanea a todos lados. (Hechos 1:8).

  • Porque la Iglesia es Global para un mundo Global. Una visión Global con una responsabilidad Global.
  • Porque debemos ser discípulos incondicionales de Jesucristo: “Ser lo que Dios quiere que sea, hacer lo que Dios quiere que haga e ir donde Dios quiere que vaya”.
  • Porque el Señor nos pide que oremos al Padre para que envíe obreros. Su deseo es que toda lengua, raza y nación estén adorando al Señor.
  • Porque debe haber una “Moralidad de Fe”. Nos debemos preguntar ¿por qué no escucharon? ¿Qué pasa con los que no escucharon?
  • Porque debemos dar “dignidad” a cada área de trabajo. Debe haber un equilibrio entre Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo ultimo de la tierra. Ninguna área debe permanecer como una “cenicienta”.

La pregunta de fondo que nos tenemos que hacer como iglesia de Jesucristo en Ibero América es si sabemos quien es Jesucristo realmente, ¿quien es este que hasta el viento y el mar le obedecen?. Si le conocemos,… ya es la hora para que crucemos al otro lado.

Artículo por Pastor Carlos Scott

Presidente Red Misiones Mundiales – Argentina

Representante de COMIBAM Cono sur

Presidente de COMIBAM Internacional

Fuente: http://www.mm-comibam.org