Cuando hablamos sobre la misión transcultural primeramente estamos hablando de la misión de Dios (missio Dei). Dios es un Dios misionero. La misión existe simplemente porque Dios ama a las personas. Dios quiere rescatar a la humanidad de su deshumanización en lo moral, espiritual, físico, intelectual, social, económico, político y cultural. El establecimiento de su reino es la misión de Dios. Podemos concebir a la misión como un movimiento de Dios hacia el mundo donde la Iglesia es un instrumento para esa misión. La iglesia tiene el privilegio de participar, pero la misión no es suya y no le pertenece a ningún proyecto privado. «La Iglesia se encuentra al servicio del movimiento de Dios hacia el mundo. [1]
Misionología
La Iglesia Para La Misión
La Iglesia para la misión – Una de los asuntos más importantes que tenemos que considerar en este tiempo tiene que ver con la Iglesia. Sabemos que como Cuerpo de Cristo somos llamados a ser todo lo que Dios quiere tal como lo revela su Palabra y lo hace posible su Espíritu. El Movimiento de Lausana afirma que es “Toda la Iglesia”. Por ese motivo sugiero una guía para ayudarnos a reflexionar acerca de la Iglesia como pueblo misionero de Dios, o la Iglesia para la misión.
Misión Como Transformación
Misión como Transformación – Llegó la hora de colocar el tema de transformación en la agenda de nuestra reflexión, diálogo y acción. No podemos demorarlo más. ¡Es un clamor que se oye desde distintos lugares del globo!. Los números que expresan la cantidad de evangélicos de nuestros países latinos, y la realidad en que se vive en esos países, tienen una brecha alarmante, casi escandalosa. Si no vemos la transformación que el evangelio requiere, y que hace posible, entonces tenemos que volver a pensar nuestros caminos. Urge que replanteemos el evangelio que estamos predicando. Requiere que analicemos nuestras estructuras.
Por Qué y Para Qué Sirven Las Estructuras Misioneras de Envío
Cada generación de la iglesia enfrenta el desafío de la obediencia a la gran comisión: llevar el mensaje del evangelio a toda criatura, en cualquier rincón del mundo, discipulando en ese proceso a todas las naciones. Como todo desafío, éste ha requerido siempre de algún tipo de organización mínima para facilitar y estructurar la participación de las iglesias y sus miembros.
El Envío Misionero Responsable
Si alguna vez hubo un “avivamiento a la latina” ahora se corre el riesgo de tener un “envío misionero a la latina”. Por esta razón hay que realizar un envío responsable para que los misioneros cumplan con el ministerio al que fueron enviados.